Una mañana fría, cuando sintió que abrieron la puerta de su hangar para despertarlo, pudo ver que una de las señoras de la limpieza estaba muy triste, pero como ellas nunca le hablaban, él se quedó tranquilo. Al rato sintió que ella se sentó en su asiento principal para limpiar sus controles y PRESENTE no pudo aguantar el deseo de hablar con ella, por lo que la cuestionó. — ¿Qué te ocurre hoy? ¿Por qué estás tan triste?—. — ¡Ay PRESENTE si te contara, ayer mi pareja se fue de la casa! —.
PRESENTE no podía comprender la razón de su tristeza, diariamente cientos de sus pasajeros se iban de él, pero eso nunca le preocupaba porque siempre en el aeropuerto había más pasajeros.
Sin saber que hacer o decir, le preguntó: — ¿Y ya sacó la maleta?— Sí, ya lo hizo anoche mismo. — Entonces por qué estás triste, ya cumpliste con tu misión al lado de tu pareja, ahora espera a que te limpien, te den combustible y agua y recibes a una nueva pareja con su equipaje —.
Nuestra amiga de la limpieza expresó una sonrisa en su rostro y le dijo: — ¡No PRESENTE, la vida de los humanos es muy diferente a la de los aviones!
Yo personalmente pienso que la vida de las personas no es tan diferente a la de los aviones. Uno se propone una meta, la alcanza, disfruta y se prepara para la siguiente. Si fuéramos capaces de vivir en el presente y no aferrarnos al pasado, las cosas serian más fáciles, no estaríamos preocupándonos por el futuro, ni lamentándonos por el pasado, simplemente viviríamos.
Te invito a que pienses cuantos pasajeros has tenido en tu vida, sean parejas, socios, empleos o amigos que ya no están y de cuántos de ellos tienes aun el equipaje guardado. Sal de esas maletas, deshazte de esos equipajes y disponte a emprender los mejores viajes de tu vida con nuevos pasajeros y sin ese sobrepeso que te impide volar alto y expresarte como realmente eres.
El presente tiene dos funciones:
Disfrutar de lo que creaste en el pasado y crear lo que vivirás en el futuro.
Sin saber que hacer o decir, le preguntó: — ¿Y ya sacó la maleta?— Sí, ya lo hizo anoche mismo. — Entonces por qué estás triste, ya cumpliste con tu misión al lado de tu pareja, ahora espera a que te limpien, te den combustible y agua y recibes a una nueva pareja con su equipaje —.
Nuestra amiga de la limpieza expresó una sonrisa en su rostro y le dijo: — ¡No PRESENTE, la vida de los humanos es muy diferente a la de los aviones!
Yo personalmente pienso que la vida de las personas no es tan diferente a la de los aviones. Uno se propone una meta, la alcanza, disfruta y se prepara para la siguiente. Si fuéramos capaces de vivir en el presente y no aferrarnos al pasado, las cosas serian más fáciles, no estaríamos preocupándonos por el futuro, ni lamentándonos por el pasado, simplemente viviríamos.
Te invito a que pienses cuantos pasajeros has tenido en tu vida, sean parejas, socios, empleos o amigos que ya no están y de cuántos de ellos tienes aun el equipaje guardado. Sal de esas maletas, deshazte de esos equipajes y disponte a emprender los mejores viajes de tu vida con nuevos pasajeros y sin ese sobrepeso que te impide volar alto y expresarte como realmente eres.
El presente tiene dos funciones:
Disfrutar de lo que creaste en el pasado y crear lo que vivirás en el futuro.
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