La mayor parte de las sociedades humanas -y la mayor parte de los individuos, en sus más hondas actitudes- dividen el mundo en ganadores y perdedores.
Las personas buscan acercarse y unirse a otras personas que apoyen sus conceptos, para fortalecerse y avanzar en sus objetivos.
En algunos casos, estas agrupaciones estimulan y facilitan transformaciones sociales positivas, que derivan luego en nuevas -e innovadoras- instituciones, negocios e industrias.
Pero en otros casos, producen marginaciones con grandes costos sociales. ¿Cómo convivir entonces con este fenómeno?
El racismo, el fascismo y otros "ismos" quizás nunca desaparezcan por completo, porque su creación sea -probablemente- parte de la psiquis humana.
No los podemos eliminar... pero si aprendemos a romper algunos hábitos de pensamiento, podremos entendernos eficazmente con los "ismos" (que aparecen en nosotros mismos y en los demás).
Podremos impedir que nos dividan y aíslen; y podremos formar grupos, crear organizaciones, y fundar instituciones, que los reconozcan, pero no los engrandezcan en sus políticas y prácticas. Frase sobre este texto de Eugene Ionesco "Las ideologías nos separan. Los sueños y las angustias nos unen".
Pensamiento de hoy: Muchas veces queremos ayudar a alguien a resolver un problema y terminamos incomodándole con preguntas ansiosas. En cambio, en Japón opinan que -en ocasiones- es mejor el silencio que la palabra.
Nosotros tendemos a creer que hablar es siempre mejor que quedarse callado. Esto puede resultar demasiado "exigente" para un japonés... y para muchos de nosotros también!
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