viernes, 17 de agosto de 2012

...nos hace crecer más que el amor...

Si quisiéramos impedir que la humanidad accediese a su más alto potencial... ¿qué deberíamos hacer?, ¿qué estrategia podríamos usar para perpetrar tal crimen? He aquí cinco ideas:
1) Ponga a sus hijos delante de la TV tan seguido como sea posible (quíteles el contacto interpersonal)


2) Aliénteles a pasar horas reaccionando rápidamente a los videojuegos (los juegos donde hay que eliminar al enemigo, les ayudan mejor a practicar la violencia que vieron antes en la TV)


3) Póngalos en escuelas donde no se respeta su autonomía, a través de métodos más preocupados en “la obediencia”, que en desarrollar sus capacidades creativas y estar en contacto con sus emociones. Lugares donde sólo los entrenan para repetir patrones del pasado.


4) En cuanto les diagnostiquen problemas de atención, hiperactividad, etc. (lo que predeciblemente sucede como resultado de los puntos anteriores) utilice medicamentos para “curarlos”.


5) Acepte políticas educativas planificadas para “seguir la currícula”, en lugar de “seguir a cada niño”; donde nadie pueda experienciar y explorar sus niveles más profundos de conciencia, creatividad y amor.

Tristemente, no son sólo condiciones hipotéticas... Nuestra esperanza reside en que, si ésta es la manera en que organizamos el mundo...tenemos -también- el poder de cambiarla. Frase sobre el texto de Paulo Freire; El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, o por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.


La educacion prohibida








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