2. Menos es más: Este es un principio tan obvio, que cuesta reconocerlo. A todos nos pasa. Por ejemplo, si tenemos que reducir el desorden en nuestra vida y comenzamos por simplificar las obligaciones de la casa, nuestra primera reacción es conseguir más ayuda. Así, contratamos a alguien para la limpieza, un jardinero para las plantas, una veterinaria para que se ocupe de nuestro perro... y todavía seguimos sin resolver quién se ocupará de la comida!
No necesitamos más ayuda. Necesitamos menos problemas. Es aquí cuando comenzamos el proceso de simplificar. Podemos libramos de posesiones que no usamos y que ocupan lugar. Podemos vivir en una casa más pequeña. Cuanto menos poseemos, más tiempo creamos. Es difícil ponerle un precio a tanto tiempo ganado!
El mismo principio se aplica al trabajo. Puede reducir las horas trabajadas. No se trata de cambiar la cantidad de trabajo, sino el modo de hacerlo. Esto no implica pérdida de producción, sino aumento de satisfacción. No conteste al instante todos sus mensajes. No asista a todas las reuniones donde le invitan. Asigne a sus proyectos plazos más realistas.
3. Diga "No": El dramaturgo Jules Renard escribió "El hombre verdaderamente libre es aquel que puede rechazar una invitación sin dar excusas". O sea, pocos somos libres. Y esto es un problema: No podemos llevar una vida simple si no podemos decir no.
Nadie puede mantener más de tres prioridades. Si usted tiene un trabajo que ama, es una prioridad. Si usted tiene una familia que ama, es una prioridad. Lo que nos deja una más: Un amigo, un deporte, una tarea voluntaria... pero eso es todo. La mayoría entiende esto intuitivamente, sin embargo vive sobre-saturada de compromisos que complican su vida.
En su trabajo, reserve tiempo "para usted". Asigne a ese tiempo la misma prioridad que al más importante de sus ítems. Así, cuando alguien le invite a una reunión que usted no quiere asistir, simplemente diga, "lo siento, ya tengo ese horario reservado". Fuera de la oficina, puede decir: "No asumiré ningún nuevo compromiso durante los próximos seis meses".
Es duro al principio. Pero cuanto más diga NO, más fácil será hacerlo. Y, cuanto más lo haga, menos le pedirán. El consejo es simple: Clarifique cuáles son sus prioridades y diga NO a todo lo demás.
4. Las posesiones son el 90% del problema: Hace treinta años, la mayoría de las casas tenía probablemente una radio y un televisor. Hoy, cada vez más casas tienen una radio y un televisor... en cada cuarto! También teléfonos, ordenadores, automóviles... y la lista sigue. Porque queremos tener todas estas cosas, nosotros trabajamos más tiempo para pagar por ellas. Lo que nos deja menos tiempo para disfrutar aquello por lo que trabajamos tan duro... Todas estas posesiones no cuestan simplemente dinero. Cuestan tiempo (instalarlo, arreglarlo, mantenerlo, escucharlo, mirarlo). ¿Y qué es lo todos decimos querer realmente? ¡Más tiempo! Pues vaya ironía...
No necesitamos más ayuda. Necesitamos menos problemas. Es aquí cuando comenzamos el proceso de simplificar. Podemos libramos de posesiones que no usamos y que ocupan lugar. Podemos vivir en una casa más pequeña. Cuanto menos poseemos, más tiempo creamos. Es difícil ponerle un precio a tanto tiempo ganado!
El mismo principio se aplica al trabajo. Puede reducir las horas trabajadas. No se trata de cambiar la cantidad de trabajo, sino el modo de hacerlo. Esto no implica pérdida de producción, sino aumento de satisfacción. No conteste al instante todos sus mensajes. No asista a todas las reuniones donde le invitan. Asigne a sus proyectos plazos más realistas.
3. Diga "No": El dramaturgo Jules Renard escribió "El hombre verdaderamente libre es aquel que puede rechazar una invitación sin dar excusas". O sea, pocos somos libres. Y esto es un problema: No podemos llevar una vida simple si no podemos decir no.
Nadie puede mantener más de tres prioridades. Si usted tiene un trabajo que ama, es una prioridad. Si usted tiene una familia que ama, es una prioridad. Lo que nos deja una más: Un amigo, un deporte, una tarea voluntaria... pero eso es todo. La mayoría entiende esto intuitivamente, sin embargo vive sobre-saturada de compromisos que complican su vida.
En su trabajo, reserve tiempo "para usted". Asigne a ese tiempo la misma prioridad que al más importante de sus ítems. Así, cuando alguien le invite a una reunión que usted no quiere asistir, simplemente diga, "lo siento, ya tengo ese horario reservado". Fuera de la oficina, puede decir: "No asumiré ningún nuevo compromiso durante los próximos seis meses".
Es duro al principio. Pero cuanto más diga NO, más fácil será hacerlo. Y, cuanto más lo haga, menos le pedirán. El consejo es simple: Clarifique cuáles son sus prioridades y diga NO a todo lo demás.
4. Las posesiones son el 90% del problema: Hace treinta años, la mayoría de las casas tenía probablemente una radio y un televisor. Hoy, cada vez más casas tienen una radio y un televisor... en cada cuarto! También teléfonos, ordenadores, automóviles... y la lista sigue. Porque queremos tener todas estas cosas, nosotros trabajamos más tiempo para pagar por ellas. Lo que nos deja menos tiempo para disfrutar aquello por lo que trabajamos tan duro... Todas estas posesiones no cuestan simplemente dinero. Cuestan tiempo (instalarlo, arreglarlo, mantenerlo, escucharlo, mirarlo). ¿Y qué es lo todos decimos querer realmente? ¡Más tiempo! Pues vaya ironía...
tiene usted toda la razón, pero en este tema más que en ningún otro, es donde más nos cuesta cumplir lo que nos cuenta tu lema. "la mejor manera de decir, es hacer". seguro que todos y todas las que leemos esto estamos totalmente deacuerdo y nos quedamos con la sensación de... cuántas cosas tengo, vaya lios que me meto en el proyecto, y ahora con la crisis voy a decir que no? ojal pudiera decir que no par estar menos angustiado. pero son muy pocos los que luego realmente dan el paso, yo creo que a muchos les va la marcha, no pueden vivir sin sentirse imprencidibles. yo pertenecía a ese grupo, probablemente todavía, pero hay muchos que damos pasos en este sentido. tener menos cosas es hacer más, aunque parezca contradictorio. lo que tengo claro es que disfruto más de lo que realmente me importa. y cuanto menos trabajo, más claras veo las cosas, con más distancia y con más claridad, lo que me hace ser más eficaz, al menos en el tipo de trabajo que tengo. bueno, esta tarde he disfrutado tremendamente con mi hijo en el parque, y así hago varios días por semana. cada vez somos más en esta línea. tengamos valor y busquemos otra forma de vivir, de disfrutar... saludos
ResponderEliminarque razón tienes compañero, ya comente algo parecido pero como buen sevillano tienes mas "lengua " que yo, ja, ja, ja, ja
ResponderEliminarBesos guapo