miércoles, 13 de enero de 2010

La búsqueda de la esencia del ser humano I...

No se si son válidas las coincidencias que son fruto del azar, pero si estoy seguro que nosotros podemos hacer que las coincidencias sean una constante en nuestra vida.

Pasaban por mi mente imágenes recurrentes de nuestra historia, para algunos desconocidas, para otros lejanas y remotas, pero para todos presentes de alguna u otra forma: la escena en donde la bomba de Hiroshima devastó a cientos de miles de familias japonesas, el éxodo de los judíos y su permanente peregrinar, la división de los países por sus creencias o pensamientos políticos como lo fue el muro de Berlín que separaba la Alemania Oriental de la Occidental, la hambruna y pobreza de los países africanos ejemplarizado con los niños de biafra en Nigeria, y la violencia sin fin que han padecido en los países de América.

No es ni mi objetivo ni mi deseo, analizar o justificar o debatir cada uno de estos traumáticos episodios, pero si lo es el identificar que en todos sin excepción siempre ha estado evidenciado el afán y la capacidad de superación de los pueblos y las personas que lo han padecido. ¿Cuál fue la clave de un pueblo como el japonés, devastado por las guerras, para alcanzar su resurrección y esplendor?, o ¿Qué propició para que los judíos hubieran podido obtener la prosperidad a pesar de su destierro? o ¿Qué hizo que los millones de inmigrantes encontraran paz y resurgimiento en otros países luego de perderlo todo? Sin duda una habilidad para superar las condiciones adversas, sobreponerse, seguir soñando y tener hambre de triunfo.

Es en cierta forma claro, aunque no tan fácil de entender, porqué un deportista centroamericano o sudamericano que ha pasado dificultades en su vida lograr llegar más alto e ir más lejos, que otro que ha tenido todas las comodidades. La claridad surge de la misma necesidad por superarse que logra mover inamovibles, la dificultad se encuentra en las menores condiciones ambientales e interiores existentes y que a pesar de ellas se pudieron superar. Según lo anterior, una necesidad y un deseo es más poderoso que una característica o cualidad, o dicho de otra forma, ¿Qué tal que a una buena condición física y mental le adicionáramos el deseo y la necesidad?, ¿Qué tal que le pusiéramos hambre a las cosas que realizamos? Sin lugar a dudas nos convertiríamos en invencibles.

He hablado de deportistas de América, porque en los países desarrollados se cuenta normalmente con el apoyo estatal y privado para entrenar y capacitarse, y paralelamente no presentan las mismas dificultades ambientales, económicas y de estudio. Sin embargo, allí podrán padecer de otras dificultades que les exigirán florecer junto a la disciplina y la perseverancia.

Cuando retomamos nuestra mirada hacia aquellas cualidades que les ha permitido a los pueblos superar sus dificultades, sobresalen a vuelo de pájaro, las tres primeras, todas muy obvias pero no por ello menos valiosas: la solidaridad, la identidad y el amor propio. No podríamos dudar que tanto los japoneses, como los israelíes o los alemanes las poseen y en buena dosis. Sin duda parte de la prosperidad japonesa tiene su origen en su identidad y filosofía oriental que fomenta la solidaridad e identidad, lo mismo si nos referimos a la solidaridad latente en el pueblo israelí o en el amor propio y confianza sin límites de los alemanes.

Esto es apenas un abrebocas, porque el viaje que iremos a emprender y al cual los hemos invitado, es la búsqueda de la esencia del ser humano que le permite superar las dificultades y sobreponerse a las adversidades. ¿Para qué?

Para poder utilizarlo en nuestra vida y en nuestro trabajo. Para que no se haga necesario padecer de tsunamis o de catástrofes, como requisito para florecer y alcanzar la prosperidad. ¿Será que estas cualidades de superación son dones especiales de seres especiales? Estoy seguro que no, que sin importar si somos japoneses o israelíes o alemanes o nigerianos o americanos, todos podemos despertar estas cualidades innatas de superación y prosperidad.

Fue en este preciso momento en que me topé con este bello mensaje de la sabiduría budista: “un alumno le pregunta a su maestro ¿eres el Mesías?, el le contesta que no, ¿eres un héroe?, tampoco, ¿eres un profesor? No, ¿entonces quién eres?, simplemente un ser que está despierto y consciente”. Esto es solo lo que se necesita para acceder a la sabiduría, para visualizar las oportunidades, para mejorar… estar despiertos. Incursionaremos en términos como Resiliencia o Ataraxia para aplicar sus enseñanzas, retrocederemos en el túnel del tiempo para padecer y superar las experiencias vividas por los japoneses o israelíes, incursionaremos en la mente y corazón de los personajes que han sido ejemplos de superación, venceremos nuestros miedos, modificaremos nuestros hábitos, alcanzaremos la prosperidad.
NOTA:
El concepto de resiliencia se corresponde con el término entereza.
(La resiliencia es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas. E. Chávez y E. Yturralde (2006).)
Para otros usos de este término, Ataraxia (desambiguación). (Se denomina ataraxia (del griego ἀταραξία, "ausencia de turbación") a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional, mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad, y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.)

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