miércoles, 21 de julio de 2010

Las amistades están hechas a trocitos...

Frase: LO ESENCIAL ES INVISIBLE PARA LOS OJOS
ANTOINE DE SAINT- EXUPERY
EL PRINCIPITO

Ayer fue el día del amigo en Argentina y una amiga me remitió este precioso e-mail.Quiero compartirlo con vosotros...

Las amistades están hechas a trocitos
Trocitos de tiempo que vivimos con cada persona.
No importa la cantidad, sino la calidad de tiempo que pasamos con un amigo.
Algunos necesitan días, y otros solamente cinco minutos.


Hay amistades hechas de risas o dolores compartidos; otras de horas de escuela; otras de juegos de juventud, salidas, cines, o diversiones; otras de un momento clave vivido en coincidencia...; y luego están aquellas que nacen sin saber por qué...
... incluso de silencios comprendidos, o de simpatía mutua sin explicación.

Hoy en día, muchas amistades se alimentan de e-mails y no son menos importantes.
Los hay que se comunican bien con nosotros de ese modo, y otros no.

Saint-Exupéry dice en “El Principito”:
“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante”.


El tiempo que perdemos con cada amigo, pensando en él para enviarle algo, hace a ese amigo importante.
Es tiempo ganado, aprovechado y vivido.

Algo en esa comunicación se conserva para unos minutos, para un año o para siempre.
Sin verse ni oírse, pero sabiendo del otro instantáneamente, podemos reír o llorar con él.

Lo importante es aprovechar al máximo el minuto vivido, y atesorarlo después en ese baúl de los recuerdos que es el archivo de Hotmail u otro...
Ahí también están nuestros amigos.

Todos los días, al abrir el ordenador, salen todos esos trocitos de amistad de mis archivos, y llegan unos nuevos, marcados en negrita, que me hacen mucha ilusión, en la Bandeja de entrada.
Para mí, son un tesoro, porque me hacen sentir querido y recordado.
¡¡Gracias por tu trocito!!

2 comentarios:

  1. Pedro, yo a los "trocitos" les llamo anclas. Cada vez que un amigo u amiga, me dedica un trocito de su tiempo, y ese trocito, me llena algo en el baúl de los recuerdos, los llamo "anclitas" pequeñas, que sirven para que el barco quede quieto contra viento y marea. Mis anclitas con los amigos y amigas, son los trocitos que tu mencionas. Mi baúl está lleno de trocitos y anclas...

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  2. Con este asunto de la amistad, Pedro, me convenzo cada día de que la verdadera conciencia de nuestra interdependencia de los demás solo se observa cuando notamos su falta. Y no hablo de ser más o menos extrovertido o introvertido, porque siempre hay contacto. Incluso cuando este es cero, lo que viene a llamarse “soledad”. Sin apoyos, sin la sensación de que a nadie importamos, de no significar algo para los demás, por poco que sea y aunque sea mediante los mails de los que hablas, dejamos de existir. Y la extinción, con la seguridad de que nadie lo notaría, es la peor de las condenas para el ser humano.
    En esta tupida red de relaciones, algunos sostienen que el ser humano es capaz de resonar con los demás. Pero ¿qué es esto de la “resonancia”? Todos hemos leído algo. Parece misterioso, pero no es tal, simplemente no es visible al ojo humano –como muchas otras cosas- Se trata de vibración, empatía, apertura a los demás. Muchas de nuestras conductas de acercamiento o alejamiento con los otros derivan de esta “resonancia”, de aquello que parece agitarnos en una misma longitud de onda. Que nos hace sentir a la otra persona como compañero de viaje, de establecer con ella relaciones de igualdad, respeto, amor (en toda su gama) A estos les llamamos amigos y nos agrada su presencia. En definitiva, “resonar” es “sintonizar” con el otro, disminuir el “ruido” en la comunicación (verbal y no verbal) y crear un clima emocional positivo que moviliza lo mejor de nosotros mismos.

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