¿Qué pasaría, si al final de un gran concierto, nadie aplaudiera. Si por unos minutos, nos aguantáramos y dejásemos flotar lo que todos sentimos... si permitiéramos permear esa enorme energía que aún "resuena", sin disolver con nuestras palmas, esa esencia invisible en el teatro?
Así como aplaudir "rompe" sin querer esa esencia... hablar puede hacer lo mismo. Hay momentos que nos dejan sin palabras. Y, al igual que la música que nos conmueve, dejar de hablar es un arte.
Con la feliz excepción de la poesía, las palabras suelen caminar los senderos de la razón y la lógica. Pero hablar no suele ser el camino, para llegar a otras dimensiones del entendimiento.Os de la frase sobre este texto de "Rumi": El silencio es el lenguaje de Dios,
todo lo demás, son malas traducciones.
Pensamiento de hoy:
A menudo nos reunimos con amigos -y colegas- egresados de la misma escuela. Al hablar de nuestras experiencias escolares, acordamos que fueron altamente "emocionales": allí conocimos a nuestros mejores amigos; otros a su primer amor y otros aprendieron las más valiosas lecciones de convivencia.
Si las vivencias emocionales en la escuela marcan tanto la vida de las personas, como para ser recordadas treinta -o más- años después... ¿Por qué no son consideradas "relevantes" por quienes piensan y diseñan la educación? Educar los sentimientos sigue siendo la gran asignatura pendiente...
Así como aplaudir "rompe" sin querer esa esencia... hablar puede hacer lo mismo. Hay momentos que nos dejan sin palabras. Y, al igual que la música que nos conmueve, dejar de hablar es un arte.
Con la feliz excepción de la poesía, las palabras suelen caminar los senderos de la razón y la lógica. Pero hablar no suele ser el camino, para llegar a otras dimensiones del entendimiento.Os de la frase sobre este texto de "Rumi": El silencio es el lenguaje de Dios,
todo lo demás, son malas traducciones.
Pensamiento de hoy:
A menudo nos reunimos con amigos -y colegas- egresados de la misma escuela. Al hablar de nuestras experiencias escolares, acordamos que fueron altamente "emocionales": allí conocimos a nuestros mejores amigos; otros a su primer amor y otros aprendieron las más valiosas lecciones de convivencia.
Si las vivencias emocionales en la escuela marcan tanto la vida de las personas, como para ser recordadas treinta -o más- años después... ¿Por qué no son consideradas "relevantes" por quienes piensan y diseñan la educación? Educar los sentimientos sigue siendo la gran asignatura pendiente...
"Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio".
ResponderEliminarProverbio hindú.
Un abrazo amigo Pedro.
Nicolás.