sábado, 1 de octubre de 2011

Entre el hombre y el vino

Acerca del paralelismo entre el hombre y el vino. El vino “nace”, “crece” y “muere” como cualquier otro ser vivo; como el Hombre. Durante su “crecimiento” experimenta una evolución que le hace llegar a su cota máxima de calidad y madurez, para luego decaer y degenerar hasta un punto en que se dice que ese vino está perdido.

Necesitan un tiempo para “crecer” y “desarrollarse” y para que aparezcan todas sus cualidades organolépticas. Necesita entonces tiempo para suavizarse. No es un objeto de exposición, aunque a muchos aficionados les encante enseñar a los amigos sus trofeos, sino un producto que más pronto o más tarde debería ser consumido, compartido. Y eso le da un encanto y una calidez especial.


Durante todo el día, nuestros sentidos están despiertos: miramos, escuchamos, tocamos, olemos y saboreamos. Nuestros órganos sensoriales registran los estímulos olfativos, auditivos, visuales, táctiles y gustativos de nuestro alrededor sin que seamos realmente conscientes de ello. Sin embargo, cuando catamos un vino, procuramos analizar y memorizar conscientemente el mayor número de sensaciones que el vino nos transmite para poder, de este modo, aumentar nuestro conocimiento y placer.

Reflexión de hoy:

Desenredar problemas

Cuando alguien nos plantea un problema -aunque lo escuchemos atentamente- no siempre su relato nos alcanza para comprender la situación. Hay ocasiones en que debemos explorar más, tanto en su planteo como en nuestras interpretaciones.

Los problemas suelen parecerse a madejas de lana: hay muchas puntas colgando que no llevan a ninguna parte y sólo una sirve para desenredarlos. ¿Cómo encontrar esa punta?

2 comentarios:

  1. Como el buen vino se paladea, se huele, se siente; la interpretación de las madejas forma parte de ponerse en el lugar de cada persona.

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  2. Pues eso: a ver cuando nos vemos y nos tomamos unos vinos!!!
    Un besote

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